¿Conocéis ese pequeño vértigo anterior a saltar de un precipicio mientras sueñas? Sabemos que es un sueño, así que nunca dejamos que nos asalte el miedo, e incluso lo disfrutamos. Aquel día era distinto. Aquel día me encontré soñando despierto.
Allí estaba yo, y allí estaba ella. Vestía aquel vestido azul que le regalé. Resaltaba sus ojos y daba calidez a su mirada. Aquella mirada que ya sentía vacía, como el final del abismo por el que me sentía caer, y traslúcida, como el cristal que nos separaba.
Ella siempre fue mi precipicio, pero me dio alas. La recorrí incontables veces sin miedo a caer porque nunca me dejaba despertar del sueño. Como una canción de jazz que nunca acaba, o a la que nunca terminas de conocer sus innumerables matices. Era mi banda sonora, y aun doliéndome decirlo, también quién la reproducía.
Afuera llovía con fuerza, pero a mí no me importaba. Quería seguir siendo ese hombre parado delante del escaparate de una cafetería de barrio. Necesitaba ser ese hombre, necesitaba que ella sintiese que seguía siéndolo. Porque así empezó todo...
Pero desperté.
Seguía lloviendo. Seguía frente a un escaparate de una cafetería de barrio, pero no todo permaneció como hasta entonces. Algo había cambiado. De repente, como en el mejor de los relojes suizos pasaría, la maquinaria que controlaba mis corazonadas se activó. Ya no sentía vértigo.
Entendí que sus ojos brillaron mientras el sueño duró. Que las alas que me otorgó sólo eran un préstamo. Que ahora debía abrir los ojos y no aventurarme sin miedo al precipicio. Que necesitaba unas alas nuevas, más fuertes, más grandes. Incluso aprendí que yo sólo podría construir unas, que no necesitaba que alguien me hiciera volar. Necesitaba que volasen conmigo.
Pero sobretodo entendí que debía equivocarme. Y soñar no es una equivocación, no. Pero el que sueña cada vez más bonito, se equivoca cada vez mejor.
martes, 24 de diciembre de 2013
jueves, 7 de noviembre de 2013
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Ser la noche más oscura.
Ser la verdad más cruda.
Ser la mentira en la que te escudas.
Ser lluvia.
Ser desahogo, no apoyo.
Ser la piedra que cae al pozo.
Ser el niño que asusta al monstruo.
Ser silencio.
Ser el boli, no la pluma.
Ser el calmante, no la cura.
Ser el cigarro que no se fuma.
Ser, mientras duras.
Ser la verdad más cruda.
Ser la mentira en la que te escudas.
Ser lluvia.
Ser desahogo, no apoyo.
Ser la piedra que cae al pozo.
Ser el niño que asusta al monstruo.
Ser silencio.
Ser el boli, no la pluma.
Ser el calmante, no la cura.
Ser el cigarro que no se fuma.
Ser, mientras duras.
sábado, 8 de junio de 2013
Ayer, me decidí a salir a la calle después de estar varios días encerrado estudiando para los exámenes. Psicológicamente abatido conseguí reunir fuerzas para salir a correr a lo largo de Sevilla, ya que es algo que me despeja y me hace ver las cosas de otra forma. Tampoco ayer me defraudó.
Al final de la carrera, cuando mi cuerpo casi gritaba basta, sonó esta canción.
Fue una sensación extraña.
Ese día desistí tras estar buscando un nuevo punto de vista acerca de mi futuro más próximo, y cuando pensaba que ya no lo encontraría, la fuerza de esta canción me invadió y llenó completamente.
Todo llega de la forma más insospechada, cuando menos lo buscas e incluso si ya has perdido la fe. El mundo es extraño y caótico, pero cada vez estoy más seguro de que todo tiene cierta correlación que no hay que encontrar, sino dejar que ésta nos encuentre. La vorágine de la vida nos lleva hacia delante como un tornado incontrolable y nos tiene preparadas pequeñas cosas que hacen que las grandes y sufridas se hagan más llevaderas.
Soñad grande, y abriros al mundo.
Al final de la carrera, cuando mi cuerpo casi gritaba basta, sonó esta canción.
Ese día desistí tras estar buscando un nuevo punto de vista acerca de mi futuro más próximo, y cuando pensaba que ya no lo encontraría, la fuerza de esta canción me invadió y llenó completamente.
Todo llega de la forma más insospechada, cuando menos lo buscas e incluso si ya has perdido la fe. El mundo es extraño y caótico, pero cada vez estoy más seguro de que todo tiene cierta correlación que no hay que encontrar, sino dejar que ésta nos encuentre. La vorágine de la vida nos lleva hacia delante como un tornado incontrolable y nos tiene preparadas pequeñas cosas que hacen que las grandes y sufridas se hagan más llevaderas.
Soñad grande, y abriros al mundo.
martes, 28 de mayo de 2013
19/03/13
Hoy se cumple un año desde que inspiraste el último aliento de vida y encontraste un lugar entre mis recuerdos, ensanchando además el que ya tenías en mi corazón.
Desde ese momento, como ya hacía mientras aún respirabas, te he dedicado en silencio cada uno de mis logros, y mis fracasos que se tornaron en lecciones, compartido mis sueños cercanos, y sobretodo los más lejanos, ya que son éstos dónde más necesito tu apoyo para nunca abandonar la lucha.
Ya no soy aquel niño al que cambiabas de ropa, peinabas y llevabas al colegio. Soy ese hombre que cuidó de ti en tu enfermedad, como tú hiciste un día; te regaló el cariño que siempre recibió para que lo guardaras y lo llevaras contigo allá donde fueras; para que no te sintieras sola en el trayecto y te acompañara, manteniendo feliz tu vida, aún cuando ésta ya ha perdido el nombre.
Ojalá unas palabras te hicieran volver. Ojalá cada una de las personas que han pasado por tu vida te recuerden el día de hoy, portando yo mismo la antorcha que mantenga viva la llama de tu recuerdo.
Sigue tu camino tranquila, porque aquellos que aquí se quedaron y que no supieron apreciarte y sentir tu aura, no merecen amor en sus corazones. Yo seguiré aferrándome a ti en cada dificultad, porque me has enseñado a pelear por aquello que consideramos importante, y éste sólo es uno de los tantísimos valores que durante el tiempo que contigo compartí me enseñaste.
En tiempos en los que decir 'te quiero' ha perdido el significado debido al mal uso, entiendo que esta frase no pueda resumirlo todo, pero me entenderás si te digo que te sigo echando de menos tanto o más que desde que me vi reflejado en tus ojos por última vez.
Finales.
Quizás nos encontremos
nos deseemos
nos queramos
y aún así, el mundo seguirá girando
tu por tu camino
yo por el que marca tu olvido.
lunes, 27 de mayo de 2013
Día 1
Conocéis esa sensación durante la cual algo muy profundo dentro de vosotros os impulsa a decir lo que sentís sin tapujos, sin prejuicios y sin importar las consecuencias? Yo, junto con mi extraña afición por añadir nuevas definiciones a palabras del diccionario, convenimos, cierto día, en llamarlo corazonada. Es ese intenso momento en que el corazón gana el pulso a la razón, habla con su voz y actúa con su fuerza.
Nunca vienen solas. Quizás si estas manifestaciones de nuestro puro yo se detonasen más a menudo, elegiríamos correctamente el camino a seguir cuando éste más bifurcado está.
Muchos ya conocéis mi fuerte gusto por escribir. Y decir fuerte es quedarme corto, pues tan débil me he sentido cuando me abandonó la inspiración que llegue a pensar en mi muerte interior.Casi tan imprescindible para mi vida como continuar latiendo...
Navegué a la deriva durante un largo tiempo, adaptándome a lo nuevo, reinventando lo antiguo, creciendo. En estos últimos años he escrito tantísimo que ni yo lo creo, y el miedo a mostrarlo ha sido tan intenso como el miedo a abrirme por primera vez a alguien. Egoístamente (podéis creer quizás) esto no es más que una pequeña ayuda para mí, pero esos miedos ya quedaron atrás, como una maleta que olvidas antes de viajar fuera de un lugar que nunca más vas a visitar.
Podría haber creado un blog anónimo, pues creo que enseñar quien eres realmente genera amor y odio a partes iguales, pero una de mis últimas corazonadas ha sido hacerlo así y quererlo compartir.
Todo lo que habrá aquí recogido será una pequeña muestra de lo que soy, para que los que me tengáis lejos (ya sea porque nos separó la distancia o el tiempo) podáis encontrar aún a la persona que se abrió un pequeño hueco, otrora, en cada uno de vosotros.
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