sábado, 8 de junio de 2013

Ayer, me decidí a salir a la calle después de estar varios días encerrado estudiando para los exámenes. Psicológicamente abatido conseguí reunir fuerzas para salir a correr a lo largo de Sevilla, ya que es algo que me despeja y me hace ver las cosas de otra forma. Tampoco ayer me defraudó.
Al final de la carrera, cuando mi cuerpo casi gritaba basta, sonó esta canción.


Fue una sensación extraña.
Ese día desistí tras estar buscando un nuevo punto de vista acerca de mi futuro más próximo, y cuando pensaba que ya no lo encontraría, la fuerza de esta canción me invadió y llenó completamente.
Todo llega de la forma más insospechada, cuando menos lo buscas e incluso si ya has perdido la fe. El mundo es extraño y caótico, pero cada vez estoy más seguro de que todo tiene cierta correlación que no hay que encontrar, sino dejar que ésta nos encuentre. La vorágine de la vida nos lleva hacia delante como un tornado incontrolable y nos tiene preparadas pequeñas cosas que hacen que las grandes y sufridas se hagan más llevaderas.
Soñad grande, y abriros al mundo.

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